EXCURSION DE DÍA
(18-02-26) LABRAZA – BODEGA VALDEMAR – LAGUARDIA
Salimos a las 8h dirección a Labraza, tras varias borrascas por lluvia y frio, esperábamos pasar un día de invierno duro, pero como tantas otras veces, nos esperaba un Sol espléndido que nos acompañó todo el día, hasta volver a casa.
Por el camino nos topamos con un control de carreteras para camiones y autobuses, que nos retuvo un tiempo hasta pasar todos los controles.
Seguimos la ruta y llegamos a Labraza, donde el sol nos estaba esperando.
Labraza es una villa y concejo del municipio de Oyón, cuadrilla de Laguardia, en la provincia de Álava. Forma parte de la histórica comarca de la Sonsierra.
La imagen de la acrópolis de Labraza situada a 677m de altitud es una imagen medieval. Una villa medieval parcialmente reformada durante el siglo XVI que después de haber perdido sus funciones castrenses ha ido deteriorando su aspecto impresionante. Sancho VII procedió a la fundación de Labraza, a la que concedió fuero en Tudela, en septiembre de 1196.
En la visita entramos en la Iglesia de San Miguel Arcángel fue construida en el siglo XV. Destaca la torre barroca, formada por dos cuerpos. La muralla gótica de Labraza fue construida en el siglo XIII en torno del castillo. Está compuesta por dos caras de muro de piedra arenisca rellenos. Labraza es la villa fortificada más pequeña del País Vasco y tiene categoría de Conjunto Monumental. El Portal de la Concepción es el único acceso a Labraza que se conserva de la muralla medieval de estilo gótico que rodeaba al pueblo en el siglo XIII.
La visita y el recorrido no decepcionaron. Aprendimos mucho sobre el proceso de elaboración del vino y apreciamos cuánto se enorgullecen los propietarios y empleados de sus productos.
Tras la visita de sus enormes y modernas instalaciones pudimos degustar tres de sus elaborados caldos, acompañados de unos entrantes para hacer cama. La degustación y las explicaciones fueron bastante extensas en comparación con otras bodegas, con lo que salimos “bastante contentos”.
Contentos y alegres nos dirigimos a Laguardia para un almuerzo en restaurante concertado, la comida fue bastante floja, no cubrió las expectativas mínimas para lo que estamos acostumbrados, (Restaurante Hotel Marixa), el local era amplio y luminoso. Tras el almuerzo dispusimos de tiempo libre para visitar la localidad y comprar alguno de sus productos típicos, aunque tuvimos serios problemas de encontrar locales abiertos.
A la hora indicada y cuando empezaba el frio y la lluvia regresamos a Barakaldo











































